Ayer. 5 de julio, 1974.
Christine Chubbuck es conductora de un pequeño talk show.
Es un lunes soleado cualquiera. Christine decide empezar su programa dando las noticias, a pesar de que lo suyo era el talkshow. Dió un par de noticias internacionales y luego abordó la noticia de un tiroteo en un restaurante de su localidad el día anterior. Se suponía que entonces pasarían un video del evento, pero este se atascó y no pudieron ponerlo. Christine se disculpa por el error técnico y dice tranquilamente: "Manteniendo la política del canal de traerles lo más reciente en sangre, aquí una exclusiva". Entonces saca un revolver que tenía escondido debajo del escritorio y se da un tiro en la cabeza. En televisión abierta.

Ayer.
Alguien pone por error mi número en algún anuncio perdido en la sección de clasíficados de algún periodico. Probablemente en personales. Mi buzón se inunda de llamadas. Cada tipo que habla me convence más que el anuncio es en personales. Cuando me decido a preguntarle al siguiente tipo que hable qué dice y en donde salió el anuncio, se terminan las llamadas.
Le platico a una amiga el incidente y me dice que le recuerda a Survivor de Chuck Palahniuk. Lo leo. En el hay un tipo al que le sucede lo mismo que a mi, ponen su número por error en el periodico, en una línea de ayuda a suicidas. El, en cambio, los convence de que se suiciden.

"Odio mi vida", le dicen. Mátate, el contesta.
"Mis hijos son unos demonios". Mátate.
"Creo que estoy embarazada". Mátate
"Estoy solo". Mátate

Y por supuesto, es muy citable el libro. Con joyitas como:
"Right now, me getting killed would be redundant.
You could stab a knife right through my heart and you'd be too late"

Hoy.
Jane llega a la conclusión de que no tiene sentido seguir viviendo y decide suicidarse en público. Abre un blog, 90 day Jane, en donde empieza el conteo hacía atrás para su suicidio, contando cómo son sus ultimos 90 días. Así, en pos del morbo, la acompañamos mientras duda qué hacer con sus cosas, a comprar un vestido para el gran día y en sus dudas sobre el método más eficaz de suicidio.

Al final todo resulta ser un hoax disfrazado de experimento social artístico, pero igual nos deja pensando.

Ayer.
Encontré por fin en Internet Wristcutters, una película que llevaba meses buscando. Está basada en un cuento de mi escritor favorito, Etgar Keret y trata sobre un sujeto que al suicidarse, termina en una especie de limbo, un universo paralelo que es exactamente igual, solo que más deprimente. No hay estrellas ni flores, nadie puede sonreir y tienen que pasar el resto de la eternidad pensando en lo que hicieron. El sujeto de la historia, descubre que su ex-novia se suicidó semanas después que el y se pone a buscarla en un divertido viaje por carretera, junto con su amigo ruso extraño y una chica que dice que está buscando a "la gente a cargo" del "lugar".

Mañana.
Mañana voy a salir a la calle en camiseta interior y shorts, tomaré cosas frías, me bañaré con agua helada and so on hasta que me de gripe, luego me voy a dejar morir. Si, de gripe.

Just kidding, la verdad no es como si fuera un emo, tuviera planes de suicidarme, dejarme morir de enfermedades para las que si hay cura, ni ninguna cosa de ese tipo.
Es solo que soy MUY morboso y me intrigan cositas como estas.

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Kid Robot plasmó en Internet su estupidez un 21 de febrero de 2008 a las 11:06 p.m..

Estaba pensando en esas veces que marcas a un celular y la persona no quiere tomar tu llamada, entonces bloquea tu llamada y una señorita con voz amable y condescendiente te dice: "El número que usted marcó, está ocupado".
Pero el número no estaba ocupado, la señorita se vió forzada a decir una mentira para sacar de un aprieto a alguien. Pero es una mentira. Una ya grabada y usada infinidad de ocasiones a lo largo del tiempo. Si existe tal cosa como el karma, los pecados o algun otro sistema de puntuación moral, esa señorita pierde, porque nisiquiera es conciente de las veces que ha mentido. Pierde en la vida. Está condenada a repetir la misma mentira para justificar la falta de ganas de hablar de una persona, a mentir para siempre. A llenar el saco de su espalda con piedritas o a que el karma la golpée horriblemente de vuelta. Tal vez ya lo hizo y tuvo una muerte horrible que implicó ser pisoteada hasta la inconciencia por hipopótamos a falta de algo mejor que hacer o algo más bien humillante y miserable, como haberse ahogado con un tic-tac de naranja.

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Kid Robot plasmó en Internet su estupidez un 16 de febrero de 2008 a las 1:19 p.m..